Importando personajes

Me traigo mi personaje favorito de otra ambientación a Leyendas…

Vamos a comentar una cosa que nos ha pasado varias veces a lo largo de los años y que siempre puede dejar un mal sabor de boca en algunos jugadores, y en unos cuantos masters una sensación de impotencia.
Muchos de vosotros habéis llegado al vivo con toda la ilusión y nos habéis planteado que os lo habéis pasado genial con un personaje en otro vivo y que queréis utilizar el mismo personaje en el nuestro.
Dejando de lado el tema de reglamento, que al final no es ningún problema, vamos a hablar de la importancia de adaptarlo al mundo de Leyendas.
En Leyendas de la Forja tenemos una ambientación de continuidad, con una coherencia narrativa a la que han ido aportando los propios jugadores durante estos últimos años.
Para poder crear las tramas que se jugarán durante el vivo cada jugador escoge unos cuantos rumores de los que se plantean al principio del vivo, y los masters posteriormente desarrollamos las tramas que los jugadores han escogido y explicado, entretejiendo las elecciones de cada uno con las del resto de jugadores, dando así lugar a tramas complejas en las que vienen reflejados los puntos de vista, ambiciones y aspiraciones de todos y cada uno de los jugadores.
No es un trabajo fácil y mentiría si os dijese que no nos lleva un montón de horas y unos cuantos sudores fríos; pero pensamos que la jugabilidad que da una vez en el evento y las historias que los propios jugadores se curran con este trasfondo es una de las mejores experiencias roleras que he tenido.
Volviendo al tema que nos atañe. ¿Qué ocurre si me traigo un personaje de otro vivo?. Inicialmente no tiene porque ser problema. Puedes respetar el fondo del personaje, pero hay que adaptarlo al mundo de Leyendas:  darle un país de origen, un pasado que le haya hecho ser así, unos intereses… Todo esto es lo que consigue que el personaje no sea tan solo un conjunto de habilidades escritas en un papel, sino un personaje que cuando interactúe con los demás semeja ser una persona más.

Todos los organizadores de Leyendas hemos jugado un montón de roles en vivo. Y en muchos de ellos los personajes te vienen predefinidos por organización y tú escoges entre ellos. En Leyendas de la Forja decidimos ir un paso más allá y dar libre creación de personaje. Puedes hacerte el personaje que quieras mientras encaje en el mundo de Leyendas. Dejamos libertad absoluta a los jugadores con la salvedad específica de que aquellos personajes que creen encajen en el mundo de juego.

¿Y qué pasa si no lo quiero adaptar?
Pues ahí es cuando realmente empieza el problema. No porque no queramos que utilices tu personaje, sino porque lo que realmente estás haciendo es quitándoles al resto de jugadores posibilidades de juego. Voy a explicar este punto que puede sonar un tanto grave:
Si cuando alguien te pregunta de dónde eres tú le dices: ”Aparecí aquí  a través de un portal, no soy de este mundo”, o “de muy muy lejos”, le estas quitando credibilidad a tu personaje y al mundo que lo rodea (A no ser que seas un prófugo). Una respuesta del tipo de: “De un pequeño pueblecito al Norte de Dulya”, o “De la ciudad de Svielten, en Veren. Tenemos unos herreros famosísimos”, además de añadir información ayuda al otro jugador, porque ambos estáis jugando en el mismo mundo, os movéis por el mismo “territorio imaginario”.
Si os ponéis a hablar en juego de las tensiones que ha tenido Litica, Dulya y Nahyr sobre el descubrimiento de Alturia, no solamente estáis jugando para vosotros, sino para cualquiera que os escuche. Y evidentemente el efecto de inmersión de la interpretación va a ser muchísimo más profundo y satisfactorio.

Si queremos llevar un personaje nuestro, y no lo vinculamos de ninguna manera con el universo al que vamos a jugar estamos negándonos a nosotros mismos y al resto de jugadores un montón de oportunidades de trama y juego conjunto.
Si, como ya nos ha pasado, te niegas a escoger rumores, porque dices que en tu grupo “ya llevamos tramas para jugar entre nosotros” estás negando al resto de jugadores la oportunidad de jugar contigo. Vuestros personajes no pintaran nada en ninguna de las historias que se desarrollen durante el vivo y en cualquier historia que os metais seréis una especie de añadido artificial. Como mucho la gente os recordará porque estabais allí a lo vuestro, pero no encajábais en ninguna historia con el resto.
Pongamos que este tipo de elección la toman dos grupos de cinco jugadores en un vivo de sesenta personas. Una de cada seis personas del vivo no tendrá un trasfondo coherente con la ambientación y carecerá de muchos de los recursos de juego conjuntos de los que te dota el trasfondo. Pensad un poco en el efecto general para todos los jugadores.
Imaginad otro ejemplo. Estamos leyendo una novela y de vez en cuando un personaje que podría ser importante no aporta nada de nada a la trama con frases del estilo de “no sé, yo aparecí a través de un portal”, “ no, yo vengo de muy lejos”, “¿Cómo dices que se llama este país?”. A no ser que estemos hablando de una novela que vaya precisamente de eso, yo creo nos va a dejar con mal sabor de boca.

Estamos de acuerdo en que estamos hablando de los casos más extremos, pero es porque desde organización queremos subrayar la importancia que para nosotros tiene que todos juguemos a lo mismo y aprovechemos la riquísima ambientación que muchos jugadores se han currado a lo largo de estos años.

Creemos sinceramente que una de las aspiraciones más importantes que debería tener un jugador de Leyendas es dar el máximo juego posible al resto de jugadores, porque entre todos creamos historias que nos enriquecen a todos como personas y nos permiten “vivir” en esos mundos de fantasía que hemos creado. Y al final es eso a lo que vamos, a jugar, dar juego y a pasarlo bien.

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